La palabra Auditoría viene
del latín AUDITORIUS, y de esta proviene auditor, que tiene la virtud de oír, y
el diccionario lo considera revisor de cuentas colegiado pero se asume que esa
virtud de oír y revisar cuentas está encaminada a la evaluación de la economía,
la eficiencia y la eficacia en el uso de los recursos, así como al control de
los mismos.
La Auditoría puede definirse
como «un proceso sistemático para obtener y evaluar de manera objetiva las
evidencias relacionadas con informes sobre actividades económicas y otros
acontecimientos relacionados, cuyo fin consiste en determinar el grado de
correspondencia del contenido informativo con las evidencias que le dieron
origen, así como establecer si dichos informes se han elaborado observando los
principios establecidos para el caso».
Por otra parte la Auditoría
constituye una herramienta de control y supervisión que contribuye a la
creación de una cultura de la disciplina de la organización y permite descubrir
fallas en las estructuras o vulnerabilidades existentes en la organización.
Otro elemento de interés es
que durante la realización de su trabajo, los auditores se encuentran
cotidianamente con nuevas tecnologías de avanzada en las entidades, por lo que
requieren de la incorporación sistemática de herramientas con iguales
requerimientos técnicos, así como de conocimientos cada vez más profundos de
las técnicas informáticas más extendidas en el control de la gestión.

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